Aislados en una granja en el campo —huyendo de un mundo de
pandemias constantes y de un pasado de adicciones que aún los
persigue—, Ella y Él buscan reconstruirse en una naturaleza que
creían idílica y que pronto se revela hostil. Un frágil equilibrio que
se rompe por una doble visita inesperada: la de una zorra que los
acecha por las noches y devora a sus animales, y la de una joven
sin pasado, la Visitante, cuyo brillo inquietante enciende toda
clase de tensiones en la pareja.
Allí donde converge el mito con el suspense psicológico y el relato
íntimo, esta fábula salvaje es una exploración de la fascinación, el
deseo, la fragilidad afectiva y la violencia emocional.
En este triángulo obsesivo que forman Ella, la Visitante y la Zorra,
las fronteras entre cuerpo, instinto y fantasía se rompen,
revelando la ferocidad que intentamos domesticar.