Nací en La Mancha en el año 1936. En Valdepeñas me hice hombre y traté de aprender lo que el Bachillerato y la vida de hostelero me enseñaron. Accedí a la banca y esta ocupación me permitió conocer otras tierras, para, al final, recalar en este paraíso junto al mar en donde habito.
Mi currículo es exiguo. Son pocos los títulos, honores o cargos que pueden conseguirse cuando solo se vive para el trabajo.
Ahora que he podido, he tratado de hilvanar palabras nuevas y he sacado lo poco que escribí en tantos años.
Escribo tratando de entender al hombre, para iluminar presagios, para alegrar las derrotas y ponerle sordina a las victorias, para buscar la sinfonía que se escribe en las estrellas, para buscar las salidas de oscuros laberintos; para ponerles color a las miradas neutras y sin brillo.
Seguro que no lo he conseguido, pero valorad al menos que lo haya intentado.
Con eso me conformo.