EL MUS: UN JUEGO ESOTÉRICO

EL MUS: UN JUEGO ESOTÉRICO

Editorial:
AUTOR EDITOR
Año de edición:
Materia
DEPORTE
ISBN:
978-84-617-6931-5
Páginas:
262
Encuadernación:
Cartoné
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata

Libro de Mus con el título: El Mus: Un juego esotérico, que se estructura y desarrolla en dos partes, cada una de ellas empezando por una de las caras (dos portadas), y todo ello ilustrado por el propio autor. El Mus es un juego esotérico, porque como referencia el autor nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge que el esoterismo es lo oculto, lo reservado, lo que resulta impenetrable o de difícil acceso para la mente, la doctrina que los filósofos de la Antigüedad no comunicaban sino a corto número de sus discípulos, la doctrina que se transmite oralmente a los iniciados; y es por ello por lo que los que no saben jugar y presencian una partida, se retiran desconcertados con un están locos. Pero el Mus para el autor no sólo es un juego único, fascinante e intuitivo al alcance de unos iniciados o privilegiados; también es arte, ciencia, estética y además un gran invento, el mejor invento español de todos los tiempos, por el que la humanidad nos debería (a los españoles) estar agradecida. Este libro no es un libro para los que no saben jugar (no encontrará nada más que algunas explicaciones genéricas) aunque tampoco es una tesis doctoral. Es un libro para los que saben jugar (aunque sean principiantes) y juegan a menudo entre amigos o en campeonatos menores principalmente, aunque también en mayores. Un libro que pretende ser entretenido y divertido, que le hará, alguna vez o varias, pensar, detenerse y recordar algo o a alguien, una partida o un compañero; porque el Mus es muchas cosas y algo muy nuestro, una identidad de nuestra cultura, que vale la pena promocionar. El libro puede empezarse a leer por sus dos caras (basta con darle la vuelta) siendo las dos -como para una moneda- complementarias e igual de importantes. Una cara, la titulada genéricamente El MÉTODO definitivo se ordena a su vez en dos Partes.

La Parte I trata sobre la historia y las numerosas claves (tells, suerte, tipos de jugadores, señas falsas, probabilidades, etc.) a tener en cuenta para llegar a conocer y dominar este juego. Todo ello en nueve Capítulos.

La Parte II le propone como resultado de la Parte I- un Método: El MÉTODO definitivo, en base al cuál, el lector podrá componer SU propio MÉTODO, porque como se dice en esa Parte: Cada Maestrillo tiene su librillo es una frase popular. Todos podemos entender de forma diferente la filosofía que encierra la frase, pero en una cosa estaremos de acuerdo: ¡Tiene que haber un librillo!. Es el Capítulo 10, que se completa con una extensa y rigurosa bibliografía ordenada por autores, páginas web, blogs, etc. Como dice el autor, puede usted saltarse la Parte I e ir directamente a la Parte II, pero no es aconsejable. Al fin y al cabo porque dominar el juego es una simple cuestión de conocimiento y también de inteligencia: Capacidad de entender, de resolver problemas, de habilidad, de destreza y de experiencia. Ya se sabe, lo que vienen siendo aptitudes naturales de un buen jugador de Mus... Y la otra cara, la denominada Diccionario y Frases hechas, recoge de forma exhaustiva casi todos los vocablos y frases que se utilizan o utilizaban en las mesas de Mus, con la esperanza de promover su empleo, como jerga única que -para el autor- es su seña fundamental de identidad. ¿Qué es el gandul?, ¿Qué es el deje o el tecleo?; ¿Cuántos son realmente los dientes de un choto?; ¿Qué son una forquiniana y una velazqueña?; ¿Qué significa exactamente: Recoge la baceta o Aquí no trabajamos la bisutería... Seguramente encontrará usted, en esa parte, alguna palabra, algún término o frase que desconozca o que sencillamente tuviera dudas sobre su significado, porque como dice el autor cada vez se escuchan en las mesas menos frases nuevas, y se están olvidando a lo que parece- muchas de las antiguas más ocurrentes, y eso no lo debemos aceptar, porque no podemos quedarnos más parados que el caballo de un fotógrafo, como si estuviéramos puestos por el Ayuntamiento, o esperando que descargue la tormenta.